Por Luis Hernán Rincón Rincón

Los nombres El río fue testigo, Ángel Galeano H y  El Pequeño Periódico son tres hitos de la vida y un solo artífice principal. Antes del 3 de setiembre de 2003 yo no conocía a ninguno de los tres y desde ese día me impresionan de ese modo que le  susurra a uno lo hermoso que fuera haber trabajado como esa persona,  haber sido artífice de un libro como El río fue testigo y haber sido génesis, inspirador, artesano, conductor y  gradualmente orfebre de un medio impreso como El Pequeño Periódico.

Ese 3 de setiembre de 2003 estuve en la presentación de la novela El río fue testigo excelente creación histórico-literaria de Ángel Galeano H; compré la obra, obtuve su autógrafo y me fui a leer ese libro y El Pequeño Periódico.   Ese día, las  palabras de Ángel me trasladaron a una comarca de Colombia, sembrada, mientras el río pasa, con solidaridad tejida por gente activa con el sueño de una patria mejor, pero al mismo tiempo manchada con violencia, tortura y sangre derramada por culpa de otra gente que ha sido malograda por el afán de que la tierra sea propiedad de los negociantes de la droga y de sus competidores. Luego leí un número de El Pequeño Periódico, que es una creación artística por su contenido de estilo impecable, su diseño sin  tacha, su equilibrio entre verdad y belleza, y su producción y distribución rebosantes de amor.

La novela El río fue testigo se ubica en Magangué y es la historia de esa gente activa con el sueño despierto de una patria solidaria y mejor; es la historia del nacimiento y las angustias de El Pequeño Periódico y refiere la tragedia que vivieron Ángel Galeano H, sus compañeros y sus familias, ocupados en servir a la comunidad pero amenazados por la violencia armada. 

El sábado 6 de mayo de 2006, con motivo de un curso de Comunicación Comunitaria, volví a ver de cerca a Ángel Galeano H, esta vez con su hija, antropóloga y puente generacional, como facilitadores de Gestión de Medios. El Pequeño Periódico estuvo ahí como ejemplo perfecto de una criatura dolorosa y linda que creció contra las dificultades y se volvió empresa (elpeperiodico@gmail.com).  Lo presentaron con afecto y lo repartieron sus artífices.

Entonces, Colombia y esos elementos vuelven a interactuar en mí, me renuevan cada día la esperanza de paz en la patria, y me dictan que le desee a usted la suerte enorme que yo he tenido de disfrutar dos veces de la palabra de Ángel Galeano H, una vez también de la de su hija, puente generacional, y de releer El río fue testigo y  El Pequeño Periódico.

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