Un poema común

William Rouge

A Manuela, Valentina y Leonardo 

Personajes de una novela atravesada por un río

Después me volví lugar común

para simbolizar la sabiduría.

Lo más sabio suele ser lo más obvio.

Y como nadie quiero verlo de frente,

nunca estará de sobra repetirlo…”

José Emilio Pacheco.

     I

Amigos

Aquí todo es común

simple   gastado   roído

todo tiene forma de verso o de párrafo

Grietas    filtraciones    agujeros negros

con nombre de poema  o  novela

Aquí todo es común

mientras necesitemos escribir

para aliviarnos de la soledad con más soledad

Por la escritura la muerte sucede todos los días

se vuelve ejercicio diario

entrenamiento metafísico

rutina del silencio

Familiarizamos con el límite

Cortejamos fantasmas en el abismo

Nos bebemos este miedo de verlo todo en blanco

Aunque nos saquemos los ojos

las visiones dicen siempre lo mismo

se repiten   se niegan

Me propongo arrojar sus nombres

a las redes de esta página

pero desaparecen

Estos nombres se muelen en la página iluminada de Microsoft

se asfixian   se aturden

por otros nombres que exigen existencia

Urge una voz que los deshaga

      II

Tenemos un nombre

nunca es suficiente

nos crece otro

Nuestros nombres estallan

dos realidades rompen    devastan

las páginas que creíamos ya escritas

Manuela              cuál es tu nombre

antes de encender la página

Oquedad del cuerpo

Arena del deseo

Quién te escribe    Valentina

cuando cierras los ojos

Los barrancos del sueño

     III

El escritor es un aprendiz de incendios

¿Quién calla al que ahora escribe?

¿Quién calcina al que nos inventa en la novela que se hunde al ser escrita?

La poesía es  d e m o l i c i ó n

qué nos queda

qué nos salva

                               “sentir en rojo”

descender a la hoguera del lugar común

decir lo dicho

repetir el milagro

poner a cantar lo tachado

Creer y crecer en el polvo

Los rastros del vacío

Derretir nuestros nombres

en la hediondez del río que nos parte

 

Asumir la nada que nos corresponde

La canícula del beso extraviado

Descender al infierno cada noche

por la desnudez

por el amor

por el fastidio donde se empaca lo extraordinario

Que nuestro infierno se agolpe en el lugar común

Que se haga tinieblas lo que otros ya tocaron

      IV

Zarza  pira

esto que ya dijo Heráclito y Homero

Nos diluimos

Morimos

en la palabra desenvuelta   manoseada

El lenguaje no debe estregarse

para qué fregar la mugre que nos inventa

más bien ponernos el traje del tiempo desteñido

Manchar de noche el mediodía

Celebrar el ángel terrible

El tigre en tus ojos

El cisne del cuello torcido

La selva oscura

El paraíso perdido

                      

Mejor cantar la suciedad con la que nos humilla el río

El milagro de tocar el hielo

La certeza de hablar con los muertos

Más bien poblar el lugar común

como si apenas hubiéramos nacido

Nacer en rojo

Nacer en cada ruina

      V

Búscame

bajo la sábana del temblor

Sumérgete

cada noche en el lugar común que nos hace contemporáneos

de Hesíodo y  Rulfo

Descubre que puedes nacer conmigo

No me preguntes

¿Qué hago?

¿Qué país es este?

Más bien el lugar común

Vuélvete a desnudar

como lo hacías con Ulises o arráncame la voz para siempre.

____

Nota: William Rouge escribió este poema luego de leer la novela El río fue testigo

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